A veces llenamos cada segundo del día con música, podcasts o pantallas no por falta de tiempo, sino por miedo a lo que podamos escuchar si nos quedamos a solas con nosotros mismos. El silencio nos incomoda porque actúa como un espejo que no filtra nada.
Sin embargo, la introspección no es un examen donde se te va a juzgar, sino una conversación pendiente contigo mismo. Aprender a sostener ese vacío inicial y escuchar tus propios pensamientos, sin la necesidad de acallarlos con ruido externo, es el primer paso para dejar de huir de quien eres y empezar a habitarte de verdad.