Pasamos la vida buscando certezas fuera: en la opinión de los demás, en las redes sociales o en el próximo objetivo a cumplir. Sin embargo, cuando el mundo exterior se vuelve caótico e impredecible, la única base sólida está en tu interior.
Hacer introspección es como calibrar tu brújula interna; te ayuda a entender tus propios mecanismos, a recordar cuáles son tus valores no negociables y a distinguir lo que es urgente de lo que realmente te importa.
Al final, no podemos controlar lo que pasa ahí fuera, pero sí podemos decidir desde qué lugar decidimos afrontarlo.